«La terapia canina no solo nos ayuda a trabajar la rehabilitación cognitiva y la participación en la residencia, sino que genera todo un efecto invisible a los ojos. Es una sonrisa genuina de un anciano en ver a Mel; es el clima positivo entre los compañeros; es la expectativa de que ya sea el día de la terapia canina. Acompañados de grandes profesionales, que bajo un mismo objetivo terapéutico, te enseñan la variabilidad de formas creativas y mañosas que se generan al introducir un perro en una sesión terapéutica.»
Nora Pérez
geriátrico Sant Vicenç d’Enclar

